Adiós, adiós normalidad

Normal is what everyone else is and you are not. – Dr. Tolian Soran

Comete un error todo el que espera el levantamiento de la cuarentena para “volver a la normalidad”. La vida a la que cada uno se acostumbró hasta el 2019 no existe más. Ni volverá. Y da igual que estés cómodo disfrutando de Netflix en tu aprovisionada casa, desesperado por salir a buscar tu subsistencia y la de tus hijos, o en las calles como médico, barredor, policía o repartidor. Cuando la emergencia sanitaria termine y desees retomar lo que dejaste atrás hace 52 días, ya no podrás.

Probablemente lo intentes. Y posiblemente tengas un éxito parcial. Pero hay un obstáculo infranqueable al que te enfrentarás en tu búsqueda de normalidad: los demás. Descubrirás que comer como solías, trabajar como solías, o incluso divertirte como solías se habrán vuelto metas complicadas. La gente de tu entorno ya no reaccionará igual ante las mismas situaciones y, si como especie corremos con suerte, incluso habrá reestructurado su lista de prioridades. Ninguno de nosotros es una isla, y la suma de todas las nuevas actitudes, precauciones y manías de quienes nos rodean, combinadas con las nuestras, será nuestro primer contacto con el nuevo mundo que acaba de nacer.

Pero el cambio no terminará ahí. Desde las reglas de convivencia en comunidad hasta las relaciones internacionales, todos los niveles de organización de la Humanidad habrán sentido la suave caricia o la bofetada cruel de lo que fue “La Gran Cuarentena”, con sus aspectos negativos y positivos. Porque, es cierto, lo que haremos durante los meses que siguen será seguramente apagar incendios, tratar de que nuestro castillo de naipes no se desmorone, recuperar algo de la estabilidad que nos permitía mirar hacia adelante. Pero a continuación, incluso si como individuos no lo logramos, la sociedad recogerá los frutos de la crisis.

¿Cuáles serán? ¿Qué lecciones nos dejará este evento histórico mundial? Pensemos, y atrevámonos a especular.